16 de julio de 2009

tus sueños serán devorados por la cosmocócica esencia de entes cargados de acciones explosivas y miradas lascivas... mal de ojos


[ROBERTO WAGNER]



PARADISE CITY

Todos reunidos en la plaza central en un día en el que el calor coquetea con los cuarenta grados. Al norte, en las orillas, el alcalde arrastra su carroza jalada por rabiosos perros sin raza para remover los muertos entre la miserable muchedumbre. Fuera de la iglesia el cura pasado de peso y con aliento a licor le hace una bendición a los transeúntes que pasan frente a él con su mano derecha mientras que con la izquierda frota las piernas del joven monaguillo a su lado. Desde su patrulla el policía contempla a los niños inocentes, las madres angustiadas y los frágiles ancianos como un depredador lo hace con su presa. Al centro, sobre las gradas de una fuente en la que ya no corre agua sino lágrimas, sudor y sangre, el jefe con un traje empolvado y arrugado cuenta meticulosamente su pequeña fortuna. A un costado, su esposa se recuesta para tomar el sol mientras su carnudo y flácido cuerpo es acariciado por las manos untadas en aceite de su fornido guardia personal. Al sur los mercaderes visten sus mejores galas y escuchan música a todo volumen mientras se mezclan unos con otros en una orgía de pecados capitales. Una breve brisa sopla y aparece él. Alto, espigado, pulcro y vestido completamente de blanco, zapatos, traje camisa y corbata. Todos se detienen ante su presencia: el alcalde deja de limpiar, el cura deja de tentar, el policía deja de acechar, el jefe deja de contar, su mujer deja de gozar y los mercaderes dejan de pecar. Como si el tiempo fuera suyo, él observa todo, bebe un trago de aguardiente, enciende un cigarrillo, asiente con la cabeza y se retira satisfecho.


NIRVANA

Con tus manos sujetas los extremos de la bufanda de seda alrededor de mi cuello. Espolvoreo cocaína sobre la punta de tu falo y sobre mi clítoris. Me montó sobre ti, me penetras y te cabalgo ferozmente. Sabrás, cuando sea el momento, que debes jalar fuertemente cada extremo de la bufanda y solo así podre llegar a donde quiero ir.


EL VECINO DE AL LADO

Me levanto, desayuno, leo el diario y luego me voy a cambiar. Salgo al patio trasero de mi casa. Voy a la pequeña bodega en donde guardo mis herramientas mecánicas y utensilios de jardinería. Saco una silla y me siento a ver el amanecer, tengo mi nueva gabacha puesta y mis lentes protectores transparentes. Tomo una vieja guía de teléfonos y saco un sobre con fotos. Observo detenidamente a la criatura que aparece en ellas. Examino sus heridas, sus golpes, sus moretes. Todos explican en parte las causas de su muerte, pero no puedo oír los gritos ni sentir su pánico. Cierro los ojos y me concentro. Pasan unos minutos y los abro al igual que hago con la bóveda sobre la cual he colocado la silla en donde estaba sentado. Bajo unas gradas y luego procedo a quitarle el seguro al candado que mantiene cerrada una puerta. Al abrir ésta puedo sentir el hedor a meados, mierda y sangre pero también puedo sentir el pánico, ahora el cuadro está completo.

Enciendo la luz y ahí está él, sentado en una silla metálica atornillada al suelo. Está desnudo, ensangrentado, sus piernas y pies embarrados de sus heces y orina que ha sacado desde que iniciamos nuestras sesiones tan solo hace dos días. Saco mis herramientas. Pongo una batería de 20 voltios a su lado. Él se despierta e inmediatamente empieza su rutina. El llanto, los gemidos y los intentos fallidos de gritos a través de su boca atada. Saco el martillo, la sierra, los bisturís, los cuchillos, los destapadores, los consoladores y los anzuelos.

Le meto un consolador de aluminio entre el ano y le trabo los anzuelos en las puntas de los dedos de los pies y las manos, los párpados, los pezones, en su escroto y uno en la punta de su pene, que acaba de mear. Luego conecto todo a los cables y después estos a la batería. Estoy a punto de subir el interruptor pero me detengo. Lo veo a los ojos, creo poder ver su arrepentimiento por lo que le hizo a la criatura de las fotos, me parece que él se da cuenta de que yo noto esto. Dejo el interruptor y él inicia a llorar con cierto alivio. Me quito mi gabacha nueva y me pongo la vieja, subo la energía al máximo, este hijo de puta puede reventar y no me quiero ensuciar más de la cuenta.

Subo el interruptor.


INSACIABLE

Observaba detenidamente como ella lamía y chupaba la verga del tipo de atrás emitiendo todo tipo de gemidos de placer. Al mismo tiempo estaba siendo doblemente penetrada... por el ano. A los pocos minutos, los tres tipos que la hicieron suya (y la hicieron gozar) la bañaron con erupciones de semen provenientes de sus largos y potentes falos. Ella lo recogió todo y se metió la cabeza de los tres miembros en su boca.El director dijo: ¡Corten!, y dio por terminada la escena.La esperé fuera del vestidor. Salió arreglada, nítida, sin un rastro de sudor, de semen, de sexo. Me vio y me dijo que no quería ir a cenar, que regresáramos al apartamento y disfrutáramos de la noche.


SATANIKUS EQUIS

En aquel círculo del cual Dante no nos habló, transitaba uno de los hijos de Lucifer y nieto del Creador: Satanikus Equis. Encontró a aquél, quien con una orden exterminó a un pueblo entero. Le ensartó sus garras por las axilas y así lo elevó a su altura y con su larga cola lo sodomizó sin importar los gritos de dolor del uniformado. Luego de unos eternos segundos lo soltó. Justo al caer éste sintió como se gestaba algo en su barriga y como el mismo se hinchaba. Preñado quedó no de un demonio sino de un pueblo entero de éstos. Desgarrándose, sintió el terrible dolor de dar a luz a cada uno de estos seres malditos hechos a su imagen y semejanza. Uno por cada una de sus víctimas que después se alimentaron de él hasta los huesos y luego vomitaron sus restos en una fosa común sólo para que estos se unieran y lentamente le devolvieran la vida y los sentidos al otrora uniformado. Un segundo sin dolor fue el que transcurrió para que éste abriera los ojos y nuevamente viera al mismo demonio frente a él con sus cuatro metros de altura, sus filosas garras y esa larga cola, cual talega, con un punzante cuerno en la punta. Un segundo nada más, antes que se repitiera de nuevo el proceso. Y fue así, por los siglos de los siglos.

10 de julio de 2009

reconstruye tu rostro y arma tus ojos para despertar en el anfiteatro en donde tersos cuerpos retozan detrás de una noctámbula colina


[ÁLVARO SÁNCHEZ]



{a}

{b}

{c}

{d}

{e}

{f}


{a} self portrait '66; {b} example of a portrait of a person forgotten after death; {c} the last thing he saw was her sad face before the crows ate his eyes; {d} will lovers dig their own grave? {e} dead animals on the road; {f} the inconveniences of ignorance

3 de julio de 2009

en esta mesa hay un libro de par en par, un mundo introspectivo, unas reglas cristalinas, humanas, premeditadas...


[EDGAR NAVARRO]


FÜR ELISE

¿Ésta es tu respuesta a mi optimismo vida?

Esta habitación se tiñe de un negro más oscuro que mis propios pensamientos,
la nube negra de un futuro incierto envuelve mi ya frío cuerpo llenándome de agonías.

¡Quítenmelas de encima!, por favor, ¡Quítemelas de encima!

El temblor de mis labios no me deja probar bocado,
el rojo de mis ojos arde como leño encendido
y el agua de mis lágrimas no lo calma.

Cavé mi propia tumba buscando la felicidad
y enterrado hasta las entrañas en mis propias ilusiones,
la soledad arroja la última tanda de tierra
sepultándome en la vergüenza y el desamparo.

¡Ésta es mi respuesta a tu optimismo vida!
El baño de sangre que no regresará a mis venas,
líquido resbaladizo que regará los frutos podridos de mi pasado
para que alguien más disfrute las mieles del dolor.



¿QUÉ SOMOS EN REALIDAD?

¿Qué somos en realidad? ¿Parte de una masa que se mueve sin ningún motivo realmente importante?

Pasamos junto a otros seres similares a nosotros sin siquiera verlos. No nos interesa la trayectoria, vida, problemas o historias que estas personas tienen para contar. Ni siquiera los olfateamos, sería primitivo, pero al menos sabríamos algo de ellos: su olor.

Es cierto que para llegar a “conocer” a alguien se necesita de toda una vida, y aún así, la mayor parte del tiempo nos sorprenderá sus actitudes y decisiones.

Ahora, sólo imagino cuánto creceríamos si cada persona al pasar a nuestro lado aportara algo a nuestras vidas. Supongo que con el tiempo se tornaría tedioso, pero igual de tedioso es pensar en cuántas personas se encuentran solas, sin nadie a quién compartirle esa experiencia de vida tan enriquecedora.

Habrá que darlas por perdidas supongo, pero si es así, ¿cuál es el motivo de su existencia? ¿Se guardan en la memoria del tiempo para enriquecer el espíritu de la historia de un lugar o época? ¿O incluso de la historia misma?

Esto no es lo que me inquieta porque de ser así no se darían por perdidas sino más bien como recicladas; lo que me preocupa es pensar en perder esos momentos, pensamientos, opiniones, filosofía, sus sentimientos.

Y después de todo, ellos y sus pensamientos tampoco son mi preocupación principal. ¿Qué hay de los míos? ¿Qué hay de mis recuerdos? ¿De mi vida? ¿De mi filosofía? ¡¿Qué hay de mis sentimientos?! ¿Seré uno de ellos? ¿Seré un simple bocadillo en el banquete de la historia? ¿Quién va a quedar para recordarme? La vida es un juego de memoria.


APAGO MI CIGARRILLO

Rara vez me siento así, algo perdido, como si me sentara en un bosque a esperar el frío. Sé que soy feliz, pero por hoy, el mercado de los sueños se ha cerrado. Mis pies regresan a la mojada tierra, se siente tan fresco; pero al momento de regresar me siento en un lugar desconocido, como si nunca hubiera estado aquí, no recuerdo siquiera que de aquí partí. Mi regreso siempre es así, unas cuantas lágrimas y todo listo, es mi tributo a la tierra por dejarme volar, supongo. Conseguí varios recuerdos mientras estuve allá, una concha de mar que me recuerda mi soledad estando en compañía, un boleto de tren, vendría a ser mi osadía, una ficha, simples momentos de locura, una botella tallada, un buen recuerdo, traigo en mi bolsón, muy al fondo un boleto de avión, un mes inolvidable y de nuevo un regreso a la tierra doloroso. Creo que eso es todo por mi primer viaje hacia esa tierra, ahora que estoy listo para viajar de nuevo, tengo miedo al inevitable regreso, en la sala oscura me di cuenta que así sería, mis lágrimas reflejadas en la pantalla, un suspiro hacia la derecha y un consuelo son todo lo que recibí. Pero por algún motivo estoy dispuesto a sufrir de nuevo. Espero que esta vez el dolor sea distinto, que no me quede con ese sabor a tierra en la boca sino al contrario, salga, por fin, con mis ojos viendo hacia el cielo, listo para un nuevo viaje, a otra tierra, por favor. Pero mientras tanto este taxi se empeña en llevarme hacia allá, llevo más expectativas de las que debería, apago mi cigarro contra la ventana mojada, el último, lo prometí, pero los sacrificios no aumentan, se mantienen y me traen mejores cosas. Las luces pasan, como advirtiéndome de mi destino. Un stop. Una calle a mi derecha. Mi mirada abajo. Doy gracias al conductor de mi destino sin saber si debo de agradecerle. Arreglo mi chaleco, abro mi sombrilla siento el viento frío rozar con mi rostro, sabía que debía traer bufanda. Mi reflejo en la ventana de ese auto amarillo me ruega que regrese a mi hogar, pero alguien me espera, mi destino, cierro la puerta, volteo y allí, sus ojos, su mano extendida, sé que me lastimará, pero cada momento será único. El taxi detrás de mí, parte en busca de otra víctima.



COMO ME SIENTO ALGUNAS VECES

No hablo, porque sé que mis palabras hieren y se clavan como dagas en los sentimientos de los débiles, hiriendo sus creencias y tambaleando su vida.

No veo, porque me asusta darme cuenta de la ignorancia en la que estoy viviendo, la de los que me rodean y la que todavía está por venir.

No escucho, porque no hay nada que escuchar, todo está en silencio después del día, la noche no tiene voz.

No siento, porque mi sangre se evapora de tan sólo rozar con el viento de mis pensamientos; así es como me siento algunas veces.



EL MERCADO DE LOS SUEÑOS

Un día mientras paseaba por la luna
compré una flor en el mercado de los sueños,
al llegar a casa antes de dormirme la besé, y se transformó en un corazón latente,
justo entre mis manos, guardé ese corazón en lo más profundo de mi alma,
como una joya única que sólo se encuentra en el jardín de los sentimientos,
decidí que ese corazón sería el motor de mis acciones y buscaría en él
ese impulso divino que me motivara a realizar mis sueños.

Mientras el corazón iba creciendo y llenándose de fluidos únicos compuestos de caricias y besos, mi cuerpo desarrolló alas, extremidades nuevas que me hicieron volar alto al cielo de las ilusiones divinas sin posibilidad de caer.
Busqué la forma de aprender a usarlas de una mejor manera
y conseguí planear sobre campos de soplos suaves que aumentaban mi velocidad
y conducían mi rumbo hacia un túnel de emociones nuevas y distintas
que hicieron que la calma volviera a mi vida,
simplemente otro día normal en el mundo.

26 de junio de 2009

aviso: tratar de que la "inmundidad" mate el espacio de transparencia que ocupa las creaciones de la mente



[SÚA AGAPÉ]


{a}


{b}


{c}


{d}

{e}


{a} monsters love (colección privada); {b} yo (colección privada); {c} fe de rata header (header para el blog de Juan Pablo Dardón); {d} consérvalo (Primer lugar, III Festival de Diseño Gráfico de Capiusa "Diseño Orgánico"); {e} mostrobot (colección privada)

19 de junio de 2009

luego de un primer intento, el making of (siéntete afortunado de escribir poesía: a otros se les dificulta tal violencia)


fotografía © katheleen rosas


[LUIS FERNANDO ALEJOS]



MIEDO

del tipo espeso
como el que se pega al fondo
de la olla,
una sustancia invasiva
y codependiente

humedad comprometida,
aferrada a la superficie
del baño.

Miedo

bailan los ausentes
alrededor tuyo,
provocan la lluvia
hacen colecta.

Se levantan los pueblos
en busca de sangre.

Miedo

dibujas sonrisas
con tu actitud
y posición fatal
lapidado,
un ladrillo más.


LLANEROS SOLITARIOS

De quién es la música
al terminar el concierto
y disolverse la banda

cómo nos repartimos la química
a quién le dejamos
nuestras diferencias irreconciliables
pegadas a los amplificadores,
cables e instrumentos

Quién canta las letras
ya no escritas en ningún
coito lúcido, lírica escupida con maestría

adónde vamos cuando el estadio
emigra, y nuestra mejor intención

provoca feedback

Cuáles niños persiguen al desaparecido colectivo
de flautistas, el insomnio de nadie despertamos
las madres se rebelan contra ellas mismas

Dime quién se lanza de frente y pelea
por nosotros, graba canciones
firma autógrafos y promete volver
por nosotros

Los llaneros solitarios se espantan entre si
violan el contrato, derraman sangre
sólo para verse morir.


SOLICITUD DE REEMBOLSO

Me acosté con el cuerpo de Luis Fernando
y ni siquiera obtuve
un pinche poema
al respecto.


6-31

La veo concentrada en sus estudios, vestida de blanco.
Su fiel, oscura bebida
bautiza el papel tapiz
que ambos compramos para la mesita,
obsequio de mi padre.
El amor es una posibilidad entre dos seres
una decisión tan frágil como grandiosa,
masaje relajante
fluidos corporales, benditos

Una mujer se desviste para estar más cómoda
el hombre cocina pasta
y escurre sus infidelidades

Partículas de un apartamento caluroso,
mientras la boda
a la que voy como fotógrafo
requiere abandonar el cinismo y la envidia:
creer en el acto, la ceremonia, las damas y los padrinos,
los muchos que apuestan por mi suerte,
cruzan los dedos y esperan sobrinos, nietos

Y yo también, esperanzado.


VERSOS/VERBOS URGENTES

Tengo envidia de Calamaro y de Serrano,
quisiera flotar sobre la espalda
de melodías y versos
coherentes-intensos-desdoblados-agresivos
como los suyos.

Necesito verme afuera, allá afuera,
junto a la gente tridimensional

donadores de órganos vitales
vividores sin apología,
el target de los clasificados.

Supongo que son muchos
y tienen nombre, activos
y tarjeta de crédito

fornican, cogen o hacen el amor
dependiendo del humor, las juntas
el día o el ritmo.

Necesito verme afuera, allá afuera,
bajo el agua, en una esquina
en el Transmetro, olvidando a alguien
que ya me ha olvidado,
esquivando al manifestante
considerando al vendedor pirata.

Buenos Aires y Quetzaltenango
se lanzan por la ventana
mientras intento fotografiarlos.


MAGNICIDIO

En este preciso momento
me cuesta descifrar
la implosión
la hecatombe,
el infarto masivo
que sufrimos, mejor dicho
causado por y hacia
nosotros

El Estado de Ánimo
ejerce su demagogia
en una taquería, con Los Bukis
filosofando “cómo fui a enamorarme
de ti”

Pienso en magnicidio,
pido nuestras cabezas.


Si querés leer El making of completo, lo podés descargar aquí.

12 de junio de 2009

cuando se calló, ellos todavía estaban allí (módicos y exorbitantes individuos consumiendo píxeles)


[ANDRÉ GRIBBLE]



{a}


{b}


{c}

{d}

{e}

{a} four eyes (born to be an athlete); {b} cut here; {c} keep rockin' anyway!; {d} risk jockey; {e} zope jr. (títulos por TPA).

5 de junio de 2009

individuos en rojo, como detalles decorativamente voluptuosos en una hoja de un periódico pink y poético


[JONATHAN SALAZAR]




¡LO DECAPITAN!

Ayer en horas de la madrugada fue encontrado el cuerpo sin vida de un verso no identificado, de sexo masculino de aproximadamente dos días de inspiración.

No tenía título y sus rimas estaban envueltas dentro de una arrugada hoja de papel. Su título fue encontrado horas más tarde por vecinos de la comunidad quienes alertaron a la policía.

Se presume se trata de una venganza personal ya que en sus bolsillos fueron encontrados todos sus puntos y comas.

Los marginales dejaron junto al cuerpo de la víctima la leyenda “esto te pasa por sacarme la lengua”.


CONVICCIÓN

La mano entumecida se resiste
abraza la pluma con los dedos
arrastra el brazo
sin soltarse del verso.


CONVERGEN LAS MIRADAS DESAFIANTES



Y yo que te deseo a morir
¡Qué importa
ésta es la última vez!
El orgullo puede esperar
Ven, no me arrepiento
En el piso, donde sea
Y tómame…

Qué bello cuando me amas así
Y muerdes cada parte de mí...

Qué bello, LA SONORA DINAMITA



Humedezco los labios / intento devorar tu sombra, toda esa dosis oscura que se esconde tras de ti.

Ahuyentando el pudor inserto mi lengua entre tus pensamientos, la flama se hace más intensa, el contorno de tu cuerpo inflama mi emoción.

Buen argumento para erigirte otra vez por un momento un monumento. Acaricio tus lácteas montañas mientras las venas azuladas proliferan y emerge la estatua.

Las caderas contorsionándose fieles al cadencioso ritmo que autoritario les dicto, percusiones sobre ti inyectan adrenalina en tu imaginación.

Aferrándome a tu pelo sumerjo mi vida entre tus piernas.


VIOLENCIA

Las letras tropiezan unas con otras
Las palabras se atragantan
Frases que corriendo empujan presurosas
La rima que desata mis pasos
Hace frágiles las huellas/fáciles de borrar
Sentimientos al azar que disparo sobre papel
Jugando ruleta rusa en busca del verso
Que perfore tu alma y la desangre por completo.



PERCUDE MAÑANAS


No quiero ser un yuppie con plata
No quiero ser un hippie ni un punk
No quiero que me llenen la cabeza con mierda
No quiero que digan lo que debo pensar…
Gente que no, TODOS TUS MUERTOS




Conservar el ritmo/la distancia sin olvidar la calma, esta ciudad te asfixia con sus precios exorbitantes y egocentrismo exuberante. Arrastrar los pasos bajo el sol ante miradas que destazan la armonía, sudor a flor de piel al entonar la caminata.

Mientras algunos ingenuos compañeros de especie aguardan en algún lugar seguro, clamando de rodillas por el fin del terror apocalíptico. La realidad cruda y sanguinolenta nos eructa insolente al oído.

Envenenados desde los pies hasta la punta del pene, nos paseamos eyaculando indiferencia frente a las vísceras expuestas de otra cifra cadáver que descansa sobre el asfalto a medio día.

“El morbo es saludable, porque confirma la certeza de estar vivos y de ser exitosos sobrevivientes de una realidad amenazante”. [1]

Un cuerpo sin cabeza confirma el ser afortunado por el simple hecho de seguir intentando respirar una realidad angustiante, en donde el egoísmo es marca registrada y la indolencia se regala en cada suspiro. El cráneo partido de un amigo es hasta cierto punto estimulante, pues reafirma nuestra lucha persistente desde un amargo y largo naufragio entre la mierda y la violencia.

Cada mañana, justo antes de engullir la rutina, aspiro mi dosis de miedo, esquizofrenia y fantasía, acompañada de un collage de sexo explícito, crimen exasperante y consejos para el corazón, que amablemente, alguien publica en tiempos de histeria digital.

Ahora, abrir un periódico, es un constante recordatorio de nuestra etérea vida confortable, protegida por un muro perimetral de burbuja, que nos hace ajenos a esa roja marginalidad que tanto detestamos pero seguimos sorbiendo a diario junto al café matinal.

Sirenas de ambulancias y patrullas/melodías cotidianas que acompañan las jornadas de tristeza, encerrados en una cueva, cada vez más angosta, compartiendo soledad junto a la tele que destila tele noticieros untados de verborrea pestilente con la que atragantan tanta gente. Evacuando toda la diarrea sensacionalista sobre pobres mentes conformistas.

Conviene más ser un loco que grita, a ser un solemne ciudadano que lentamente se marchita.

[1] Gustavo Berganza, El Periódico, Guatemala.

28 de mayo de 2009

Deja que el alcanfor corra como virus por tus venas y grita: ¡corte, se imprime! Babilonia huele a miel y a carne



[JUAN PABLO MONDRAGÓN]



CHAO-REVELATION TRIP (II)


Casi tan malo como cuando se te cae un cigarro encendido sobre el pelo de alguien que te chupa la pija a 120 km/h en la autopista de Palín y te recuerda que nunca en tu vida pasada viste la auto-destrucción tan de cerca, porque sí, pues, te pusiste a mascar hongos y ácidos antes de agarrar el carro de tu jefe, mientras se coge a tu esposa, y te fuiste a perder a las zonas rojas de todos los municipios de Escuintla, empeñaste tu anillo de bodas, la hipoteca, tu carro, el de tu jefe, robaste otro, y ya para ahora estás contemplando una variedad exótica de enfermedades venéreas que seguramente te arrancarán gritos de parto. Oh, sí, la humanidad se puede salvar. El olor a pelo quemado y el olor de la demencia se parecen bastante. El olor a mierda y el olor a sexo húmedo difieren bastante el uno del otro, si no fuese así... oh... qué enfermos seríamos.

El cigarro saltó del pelo a tus muslos pálidos/peludos y tu cerebro pidió clemencia cuando tu piel se achicharronó en agonía irritada, quemadura de segundo grado, subiste la pierna como acto reflejo y ella... pues le abriste la cabeza contra el timón. Inconsciente, reposó cruzada como si durmiera la siesta con un pedazo tuyo todavía en la boca. Vaya mierda, pensaste entre la bruma del olvido de las drogas, ¿cómo putas voy a orinar ahora?

Drogado, el dolor llega en oleadas cálidas que activan una especie de alarma, una parte recóndita de tu mente, tocan la puerta, abren el carro, pero manejás a 130 km/h, los árboles difusos son infinitamente grandes, tal vez infinitamente pequeños, tal vez infinitamente insignificantes. Vas fumando todavía, en algún punto con los pies llenos de sangre que sigue saliendo de lo que un día fue tu orgullo, encendiste otro cigarro [tal vez diez] con el encendedor del carro, que tiraste hacia atrás, donde están las botellas rotas. El cigarro solo se posa en tus labios, seguís sin fumar, y esto se pone cada vez más raro. El peaje está enfrente y de repente te dan ganas de dejar de vivir. Sí, nos pasa a todos, no es excusa, la vida; como se sabe hay que vivirla. Recuerdos se aglutinan en tu cerebro demasiado sensible y te recostás en el acelerador, ella se mueve y escupe sangre y carne. Carne y polvo, el humano en general. Vas más rápido, vas muy rápido, ¿qué putas estás haciendo?

En la parte de atrás hay un incendio en miniatura que se extiende con rapidez, pero estás tan drogado que lo único que te interesa es acabar con esto, acabar con todo. Incluso te ponés el cinturón con la mirada todavía hacia enfrente, tu sangre sigue manando de todas partes, estás sudando, el fuego lame la parte de atrás de tu asiento y la señorita sigue luchando contra la manzana envenenada que la puso a dormir, para el disfrute de los siete enanos que se pegan con libido a las ventanas.En el inicio, en el génesis, en el alfa, en cámara lenta, el capó se deshace como papel aluminio y el choque te proyecta hacia adelante, hacia el parabrisas, hacia un golpe tan hijo de puta que te trae de regreso para experimentar la muerte como un buen hereje, ardiendo entre tus pecados. Pero te escapás, incluso lográs sacar a la bella durmiente y reírte hasta orinarte, literalmente, mientras el peaje arde y los carros estallan uno a uno. Una fogata como los boy scouts. Alrededor la gente se une como si fuera a cantar una canción. Vos, que seguís sentado en el pavimento, con ella y su boca sangrante entre los brazos, abrazás y besas su cabeza con olor a cigarro y demencia, tarareás una canción de la infancia

"... zapatito cochinito,
dime quién cambia de piecito..."


y te vas de regreso.




J

Hay un muerto en la zona catorce, afuera del comercial la torre. Hay un puyado en el bulevar que entra a la universidad. Hay un vergueado afuera de un chupadero de la zona doce. Hay una violada sentada en el mcdonald's de próceres, junto con un café tolerante. Hay un marero que gritó lo suficiente, alguien le partió la tibia con un tubo oxidado. Ahí vamos, con la sirena martillando tímpanos, mi compañero se mete coca para aguantar el olor de la sangre. Yo no. Yo no me meto esas mierdas. No he dormido en tres semanas. No he dormido en tres meses. No he dormido en tres años, algo para pagar la renta, algo para mantenerme vivo, algo para mantenerme despierto. Hay tantas bebidas energéticas en el piso de la ambulancia que no puedo acelerar, no puedo frenar, no puedo cambiar. Vamos a toda velocidad, decía, vamos en el carril del transmetro, vamos a salvar a un ser humano, vamos a salvar vidas, vamos a detener a dios, vamos a gritarle en la cara que nos pasamos su destino por el culo, vamos a precipitar la acción del universo contra nosotros… no he dormido en tres vidas.

Armando sigue sobre la coca, con los ojos reflejando la demencia del tránsito de las seis de la tarde, llegamos, cargamos, bombeamos, casi salvamos, casi nos llenamos de sangre, casi somos héroes, casi lo hacemos por vocación... hasta el cheque quincenal que limpia nuestras manos de hemoglobina acumulada, mezclada con mierda y pensamientos sobre la cafetera que queda encendida para siempre, hoy no habrá quien llegue tarde a apagarla.

Estoy pálido, la noche me hace despertar, debería mudarme, debería cambiar de trabajo, despidieron a Armando por no compartir su kilo. Estoy solo, a toda prisa, entre la ciudad. Compro una puta que me dice que me miro como mierda, estoy al borde del precipicio. Cobra de más, pago de más.

Hoy llegamos tarde a una casa tranquila, en un barrio tranquilo, que alberga una familia tranquila, cuyo LÍDER imparte tranquilos golpes a la esposa, hasta que ella [porque he llegado tarde] yace tranquilamente muerta flotando en la bañera llena de su sangre. Se resbaló. Se cayó. Estaba jugando al escondite con un martillo en la mano y el piso estaba mojado. Estaba hablando por teléfono. Se lo hizo ella misma. Yo la amaba, yo la adoraba, mañana íbamos a celebrar, ¿no quiere algo?, está algo pálido.

Cargo el cuerpo a la camilla, miro la casa, la casa y las residenciales. Zona viva. Zona muerta. Zona derruida. El radio grita que hay otra alma que arrancar de la mierda. Ahí vamos.

Buenas noches.



HISTORIA DE UN PUTO



"When you're down"
Untitled

"I'm mad like a big dog"
Damien Rice


Enero

Claudia pidió helado para después. Grita como si el mundo se cayera con sus orgasmos, o como si todo el pelo que queda entre sus dedos no fuera propio, de la túnica de Dios. Seda. Riqueza. Arrogancia. Después de coger habla sobre su vida y la familia a la que mantiene. Dice que es su primera vez con la especie a la que pertenece. Pepe se siente un poco más solo. Ella un poco más vacía.

Febrero

Ana come comida china todo el tiempo. Es la junkie más pequeña, más tierna y más violenta que la ciudad haya abortado jamás. Gasta todo lo que roba como policía de MP para comprar piedra de la zona 7. Pepe le advirtió que venía contaminada con petróleo, que le iba a calcinar de tal forma los pulmones que terminarían siendo como carbones chorreantes. Mierda dentro del cuerpo que ataca bajo locuras de tos. La única forma de hacer que se calle es darle más y más piedra hasta que está lo suficientemente desquiciada para matar a polvos a Pepe.

Marzo

Isabel morirá en diciembre, violada, golpeada, tirada e incluso grabada detrás del hotel donde trabaja a deshoras, con el gerente. Su risa es como un vidrio que se rompe debajo de cualquier zapato. Pepe no dice nada después de que NO cogen, porque NO sabe qué decir, porque NO vino a este mundo para entender sino para satisfacer; para vender. Juntos son una tierna pareja que le tiran piedras a la muerte para que los abrace. Justo antes de morir pensó en el hijo que dejó en el San Juan hace dos años.

Abril

María estuvo en varios seminarios antes de terminar en el hospital por un intento de suicidio por cloro inyectado en las venas. Pepe compró la comida en dos restaurantes. María es enorme, su psicología de la vida recae en todo el exceso que es posible soportar en su cuerpo, dice al acabar que nunca encontró la vena adecuada. Que de haberlo hecho, Pepe estaría sin trabajo el día de hoy. Pepe le consiguió el primer lineazo e inició la espiral auto-destructiva que terminó en su violenta muerte y en el único y verídico enamoramiento durante su vida.

Mayo

Paula.

Junio

Astrid no dijo nada. Cogió a Pepe sin ningún amor, ni siquiera lo volteó a ver mientras gritaba todas las groserías habidas y por haber. Una tristeza de ser humano que decidió acabar su vida después de un polvo espectacular, pagado, empaquetado, en oferta y con la respectiva despedida sin emoción. El suicidio: brincó del edificio de finanzas en hora pico.

Julio

Verónica Dos Hijos. Verónica Lágrimas Ensayadas. Verónica Ladillas.

Agosto

Estela dijo que era su primera vez aunque no sangró en lo absoluto. La ternura de dos tarjetas de Hiper Paiz aderezada con globos inflados con helio, que inhaló hasta perder el contacto con la realidad. Risa/amor/odio/olvido.

Septiembre

Gimena lo mordió hasta hacerlo sangrar, hacerlo gritar, hacerlo rogar por más. Chupones en los brazos. Chupones en los codos. Chupones en las rodillas. Dentadura perfecta en más de treinta lugares diferentes para el recuerdo. ¿Aprendido?

Octubre

Carmen. Carmen. Carmen. Nació para ser ama de casa. Nació para ser una máquina de bebés. Nació para estar muerta en vida, para ser un pedazo de plástico tirado entre el deshuesadero de carros. Nació para nada. Un polvo increíble que mereció una botella de vino hecho de lágrimas de ángeles.

Noviembre

Irene en más de una ocasión mencionó su filosofía de supermercado que lo volvía loco. Lo excitaba hasta llevarlo al límite y cobraba su dinero, sólo por chingar. Lo pintó de arriba-abajo como recién nacido y lo acurrucó dándole una pacha llena de mescalina. Hasta arriba. Hasta el cielo. Hasta ver a Dios con mirada acusadora. Luego adiós. Inevitable.

Diciembre

Después de todo el tiempo de mete-saca, soledad, montañas de cigarros, mares de alcohol, bosques de mota y todo el repertorio necesario para olvidar y ser olvidado... Nadie tiene suerte, que es un ideal. Nadie tiene fe, que es una mentira. Nadie tiene amor, que es un producto. Nadie tiene casa, que es tierra. Polvo y polvo. Somos de un polvo. Somos polvo. Estamos hechos una mierda de recortes de periódico y episodios memorables de una serie que no se termina de parecer a nuestras vidas. A su vida. Lo apuñaló un esposo. Lo apuñalo un irresponsable. Contabilidad de almas: Rojo Eterno.


CONTROL REMOTO

"esos tíos son unos f-f-follam-m-adres"
Bill el tartaja

Se conocen mientras ambos consultan el próximo estreno cinematográfico sobrevaluado. Hola, Hola. Soy él. Soy ella. Vamos a algún lugar. Dame tu teléfono. Cómo estás. Bailemos. Hola. Hola. Hola. Eres hermosa. Eres el único. Siénteme. Hazme el amor bajo bolas de gas a millones de años luz, bajo una roca brillante redonda o muriendo. Masturba mis sentidos. Ignora los asesinatos. Ríe conmigo y de mí. No me entiendas. Vuelve. Llévate tus cosas.Entonces él entra en ella como un molde incandescente atraviesa la cera, en primer plano las caras que se ven con profunda adoración. Labios. Piel. Manos. Sudor. oh. oh. oh. Te amo. Así. Más fuerte. Del otro lado. ¿Es aquí? No, todavía no. El sonido del tráfico y la lluvia que golpea las ventanas. El viento mueve las cortinas. La cama llora bajo todo el peso. Una tarde. Una noche. Un día. Nunca me iré. Me haces tan feliz. La ciudad es la ciudad y la mierda, la mierda. Canción de garage. El amor. Diciembre. Familias juntas/juntadas. Amor en el árbol, sillones, mesas, camas, sillones, mesas, camas, sillones...

¡CORTE! ¡SE IMPRIME!

―Excelente trabajo.
—Te veo mañana.
—Sí... Adiós.

21 de mayo de 2009

no hay camino de vuelta a bordo de la nave de los locos; desde aquí la realidad me exige fe poética y antiinflamatorios


[ALFONSO HUERTA]


I


UTOPÍA DE UN HOMBRE QUE ESTÁ CANSADO (dizque tributo a Borges)

Por fin he llegado. Es una de esas casas antañonas del centro cuya centricidad no les rescata del abandono ni les niega el escondite. Me produce una grata sorpresa el que la casa carezca de timbre y que el salitre se acumule de forma tan generosa. Toco la puerta y nadie responde, repito la operación y somato la aldaba con gran fuerza. Momentos después se oye el dificultoso correr de un, supongo, cerrojo oxidado.

Empujo la puerta que rechina como gato despechado. El señor me saluda y camina hacia su estudio. Las hojas del patio han sido arrojadas por el viento a cada rincón de la casa y su crujido me toma por sorpresa.

―Se está muy solo por acá ―le digo yo.
―Siempre he sido clandestino, ahora soy marginal ―me responde el hombre mientras entramos a su estudio.
―¿Me mandó a llamar?
―Sí, vos querías verme ―me responde.

Hurgo los rimeros de libros desparramados en toda la habitación; parece leer mi pensamiento, comenta: ¿Te sorprenden mis ediciones clandestinas, verdad? En ese tiempo no pude conseguir de otras. Supongo que son más bonitas ahora. Se reclina sobre el asiento y parece satisfecho de mi desconcierto.

―Los íconos socialistas son en mí un fetiche incorporado a mi compulsión consumista ―le contesté, mientras me apoyaba en el escritorio.
―Decís bien. ¿En qué pensás ahora? ―me pregunta, haciéndome, de nuevo, blanco de su atención.
―Pues que en realidad no sé qué vine a hacer acá.
―Yo lo sé ―replica―, viniste a consolarte por no haber podido participar en la lucha, supongo que mi pobreza te resulta reconfortante.
―Usted no es tan pobre, de hecho creo que he venido a intentar robarle algo.
―¿Qué podrá ser?
―No lo sé con precisión ―le respondo―; dignidad, ingenuidad. No sé. Es que nada me conmueve. He sido instruido sobre todo y no me importa nada.
―Te arrimás a mal árbol. Carezco de ambas. Las puse al servicio de la codicia y se malograron.
―¿Tiene algo para heredarme?
―No lo sé ―me responde―, no soy bueno para las herencias. Quise dejarte un mundo mejor y no puede legarte ni las intenciones.
―Herédeme el desencanto.
―No puedo ayudarte. Para eso tendrías que haber sido hechizado. ¿Para qué lo querés, además?
―No lo sé, supongo que me gusta creer que tengo espíritu aventurero y me molesta esta sensación de sentir que mi vida transita como sobre rieles.
―En todo caso tenés que llegar por vos mismo. Lamento tener que despedirte pero es la hora del café y es mi momento de mayor intimidad.
―Pierda cuidado ―le dije―, vine por mí y me voy por mí mismo.
―Saludos a tu mamá ―se despide.
―Como siempre. Nos vemos, papá.


II

SOLO LOGRO CONCEBIR LA MUERTE

Solo logro concebir la muerte
cuando imagino:
una risa que se diluye en ecos decrecientes;
un abrazo que se escurre al primer roce;
un perro que olfatea su correa de paseo en espera de su amo;
un bus que se aleja dejándome con la maleta en la mano.
Solo entonces me aflijo y te llamo
por cada nombre y apellido
y la falta de respuesta me hace entender
que vos y yo
somos un pasado que no puede repetirse
y solo entonces logro concebir la muerte
y la enorme severidad
de la marcha irreversible del tiempo.


III


3:27

En el hospital casi a las 3:30
hasta el dolor ofrece una tregua,
los borrachos han dejado de beber
a eso de la 1:30.
Solo las parturientas
y los enfermos críticos
no conocen de horario.
Pero igual se corren las cortinas
y sobre cada una de ellas
hay una película de solemnidad y cansancio
donde se resbala la esperanza
de solucionar algo esta noche.
Escondiendo:
Aquella mujer consumida por los nervios,
que se arriesga a ocluir su fertilidad
a escondidas de su esposo.
Aquel fracturado
Que medita en silencio el valor de su coraje
mientras espera su turno en el quirófano.
Está el pariente
que regatea los gastos del sepelio
(esa muerte
que termina de perforar la ulcera de su bolsillo).
Y está también
la caravana que escolta al asesinado
todos los aspavientos de su inútil esperanza
(porque fue un su solo cuchillazo, sí,
casi sin ganas, pero preciso,
ya se ve, acá no se mata con odio,
simplemente,
no importa la vida).
pero el muerto trae ya
el rigor, el color, la temperatura hepática,
hay que seguir
el protocolo de los muertos.
En un escritorio arrinconado
hay un practicante
que estudia en el primer momento libre de la noche.
La tragedia no debería volverse una rutina.
Tiene que haber una forma de distanciamiento.
Algo mejor que este tibio ejercicio de catarsis.
Aunque eso nos puede volver cínicos.
Dije nos.


IV

Si un lejano día de tedio
yo decidiera, por ejemplo,
arrastrar un poco de asfalto y éxtasis al precipicio
o tiznar con un poco de pólvora
al epicentro de mis fugas,
entonces, probablemente,
el dios que había olvidado
me pida justificar ese último acto de egoísmo.
Entonces respondería:
"Señor, puedo decirle
que nadie como yo
supo meter tanta soledad en este hacinamiento.
Que mi iglesia era un club social con imaginación mística.
Que no conocí el canto de sus ángeles
para saber con qué tono afinar mi esperanza.
Que me vendí muy tarde en este universo prostituido."
Después de esto, solo quedaría el silencio y la condena y
(aunque los beneficios de la sabiduría
posean escasas posibilidades de retroactividad)
esta pequeña pero irreductible llama de rebeldía
que me haría erguirme y preguntar
si puede Él, ahora, justificar mi existencia.


V

MI PAÍS ES UN CARNAVAL MELANCÓLICO

Demasiado temprano escupí en los lugares
que la plebe consagra para la reverencia.
Y entre la multitud yo era como el perro
que ofende con su sarna y su fornicación
y su ladrido inoportuno, en medio
del rito y la importante ceremonia.
Rosario Castellanos, Monólogo de la extranjera



Mi país es un carnaval melancólico
que ofrece módicas tentaciones
como incurrir en la política
y trazar el camino más corto a la desilusión;
o ser un consumidor responsable
y comprar tan solo a abusadores tiranizados;
o un ecologista
que reforesta le leña y la pastura del mañana;
o un visionario
que le invente identidad a esta miniatura fragmentada;
o un poeta inoportuno
que habla de náusea a un pueblo muerto de hambre.
Pero he dejado ya de aspirar a tan altos simulacros.
El tercer mundo ha dejado una impronta indeleble
en mi perspectiva epistemológica.
Ahora soy solo un intento
de vanguardista del subdesarrollo.


VI

Poetas:

Tribu endogámica que se encierra en sus libros a lamentarse de su soledad. En su idiotizante erudición se han sumergido en una etapa mágica en la que se creen provistos de una sensibilidad divina que les exime de todo deber. Son buenos artesanos y sobresalen en la elaboración de giros lingüístico y en el pulimiento de ilusiones que trabajan hasta volverlas indeseables. De distribución mundial, carecen de territorio propio pero se les puede reconocer en las grandes ciudades porque dan la espalda mientras esperan el aplauso